Me condujo al rol de maestra la gente que me preguntaba
por la calle "¿Ud. no enseña?". La docencia había sido hasta ese momento un lugar impensado en mí,
pero comencé a sentir que algo me estaba llamando y yo me hacía la sorda.
Así es que abrí un curso, sin otro motor que la curiosidad.
Y aquí estoy, una década después.
Abriendo la puerta de Punto Crucial. Abriendo la puerta para entrar a jugar.
La clase la doy siempre yo, personalmente. Me gusta enseñar. Para mayores referencias, diríjase a puntocrucial.com