Cuando esta tira llegó a mi vida, yo había ganado un premio en teatro un año atrás, cosa que dicen suele dejarte sin trabajo, y así fue. Un año entero de deudas,
y complicaciones familiares e hipotecas, y apareció Gasoleros. Fue un antes y un después en mi vida y en la de todos los que participamos de ese proyecto,
y fue un antes y un después en el género de la telenovela. La vida cotidiana llegaba
a la pantalla, la gente encontraba fósforos usados en las cajas, se tomaba la soda del pico del sifón, no había laburo, los personajes mentían, los protagonistas tenían
más de cuarenta y no se encuadraban en ningún patrón de belleza aceptado
por el establishment.
Fue una absoluta felicidad transitar ese personaje llamado Felicidad, porque a pesar de ser solitario, tuvo un destino feliz en la gente y en la actriz. Felicidad se llevó
el Martín Fierro, junto con muchos otros premios que se llevó el programa, pero me gustaría recalcar de nuevo y repetir una vez más nuevamente de vuelta decir reiterándome, que el único secreto de Gasoleros, fue lo que da hoy en llamarse casting, pero para mí sigue siendo elenco. Actores, todos actores,
no sé si me explico, que no resignamos ningún principio de la actuación
porque se tratara de una tira diaria.
Lo aclaro porque a más de uno en algún canal, lo escuché decir “y bueno,
qué querés, si total es una tira...”
Tal vez se trate de gente que haya hecho cursos que yo no hice, pero no lo creo.
No se puede ser más o menos actor, según el género. Se es o no se es un actor.