Según consta en mi “Joyel del Bebé”, mis primeros juguetes favoritos fueron lápices, papeles y libros. Podría decirse que lo siguen siendo. Junto con la ropa y la fotografía.
Elementos, estos últimos, pertinentes a la actuación.
Así como me gusta decir que yo no soy una actriz, sino una mujer que trabaja comoactriz, así también tengo la certeza de que la mujer que escribe, (sobre lo que sea, sociedad, sexo, cultura, política, teatro o ficción), siempre es la actriz. Creo que esa mirada mía es la que observa lo que quiere escribir, porque esa mirada es siempre lectura, recreación y reescritura de una situación, ya sea ésta personal o colectiva.
Llegué a la hoy legendaria revista Humor en el año 1981 y empecé entonces a escribir como actividad casi cotidiana hasta hoy. Versionar teatro no es lo mismo que una columna sobre sexo ni una nota acerca del psicoanálisis o el cipayismo en nuestra cultura. Pero escribir constituye ineludiblemente, para mí, una exploración solitaria, unas veces dolorosa de tanto vacío, y otras lujuriosa de tanto arrebato, pero comparable a nada.
Quizá solamente sea comparable a la aventura de leer. Si quien está leyendo esto acostumbra a disfrutar de la lectura, sabe de qué estoy hablando cuando escribo esto que lee.
(…) Cada 24 horas ese equipo cambia. Cada 24 horas, la vida tiene un día más y mucha gente salva ese día en el hospital. “La guardia es Vietnam”, me dijo Martín cuando llegué. Un general vietnamita, que también era poeta, dijo que un hombre imbuido de una moral superior vence a cualquier tecnología. Supera todo obstáculo. En ese sentido, Martín, tenías razón. Sobre las ocho de la noche, el Negro González, antes de despedirme, me pregunta: ¿Qué es lo que hace que este hígado o este corazón tuyo funcione y un día deje de funcionar? Hacemos una pausa. Los dos miramos hacia arriba. Yo digo: “la fe”, al tiempo que él dice:”Ese”. Pero son ustedes, Negro, los vehículos de esa moral superior. Por eso, como los vietnamitas ganan, siempre, cada 24 horas.
de Como en Vietnam, Revista La Maga, año 1997