la escritora

Según consta en mi “Joyel del Bebé”, mis primeros juguetes favoritos fueron lápices, papeles y libros. Podría decirse que lo siguen siendo. Junto con la ropa y la fotografía.
Elementos, estos últimos, pertinentes a la actuación.

Así como me gusta decir que yo no soy una actriz, sino una mujer que trabaja comoactriz, así también tengo la certeza de que la mujer que escribe, (sobre lo que sea, sociedad, sexo, cultura, política, teatro o ficción), siempre es la actriz. Creo que esa mirada mía es la que observa lo que quiere escribir, porque esa mirada es siempre lectura, recreación y reescritura de una situación, ya sea ésta personal o colectiva.

Llegué a la hoy legendaria revista Humor en el año 1981 y empecé entonces a escribir como actividad casi cotidiana hasta hoy. Versionar teatro no es lo mismo que una columna sobre sexo ni una nota acerca del psicoanálisis o el cipayismo en nuestra cultura. Pero escribir constituye ineludiblemente, para mí, una exploración solitaria, unas veces dolorosa de tanto vacío, y otras lujuriosa de tanto arrebato, pero comparable a nada.

Quizá solamente sea comparable a la aventura de leer. Si quien está leyendo esto acostumbra a disfrutar de la lectura, sabe de qué estoy hablando cuando escribo esto que lee.

Ella festejó su cumpleaños. Ella me dice que todas sus amigas y ella misma, por supuesto, se empolvaron, se perfumaron. Se pusieron lo mejor. Y que un invitado inesperado, en realidad un “colado”, decidió quedarse con ella una vez que la fiesta terminó y todos se hubieron retirado.
Por fin, opino, un “epígolo” decente.
Un tipo se quedó.
Pregunto: ¿Y te fue bien?
Según mi amiga, le fue muy bien.
Y agrega: Dos veces muy bien.

del libro Frío de Película, Hambre de Novela

Bajar CV

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